Las Margas nace en suelos formados por margas —una mezcla natural de arcilla y carbonato cálcico— que retienen la humedad, equilibran la temperatura y obligan a la vid a crecer con esfuerzo.
De esa tensión entre el clima árido y la profundidad del suelo surge un vino con identidad propia: elegante y con una frescura que define el carácter de esta gama.
El nombre “Las Margas” rinde homenaje a esos suelos, verdaderos protagonistas del paisaje y del vino.
Son terrenos exigentes, pero capaces de dar lo mejor de sí a quienes saben interpretarlos.
En ellos, la Garnacha encuentra su equilibrio: raíces profundas, bajos rendimientos y una concentración natural que se traduce en vinos complejos t de textura sedosa.

